Los Vinos catados fueron:

- Pierre Moncuit. 2004 Brut Gran Cru Millésime, Blnac de Blnacs

- Pierre Moncuit. Brut. Grand Cru Rosé

- Domaine Lafague. Le vignon 2004

- Larmandier-Bernier Blanc de Blancs Vieille Vigne de Cramant Grand Cru 2006.

- Bodegas Viñamonte. Blanco dulce. 2010. D.O. Ycoden- Daute- Isora

El primer vino que catamos fue un champagne de pequeños viticultores franceses, la familia Moncuit que lleva más de un siglo elaborando champagnes. Pierre Moncuit. 2004 Brut Gran Cru Millésime, Blnac de Blnacs. Sin duda una maravilla, en nariz es elegante, de buena intensidad, abundante fruta blanca y sensaciones florales y cítricas y tonos herbáceos. En boca tiene un estupendo ataque, es cremoso de una acidez bien mercada y un carbónico excelentemente integrado, sabroso donde destaca la fruta, muy persistente y prolongado.

La casa Pierre Moncuit posee unas 19 hectáreas de viñedo en el grand cru de Mesnil-sur-Oger, y otras cinco en el Sézannais. Todas ellas están plantadas con uvas de la variedad Chardonnay. Aunque para este segundo champagne que catamos el Pierre Moncuit. Brut. Grand Cru Rosé, se ha incorporado un tercio de Pinot Noir procedente del pago Ambonnay. Muestra un bonito color de piel de cebolla. De nariz intensa con aromas de fruta roja y un suave toque a fruta escarchada y algo de tostados. En boca es de paso suave, seco, con un carbónico bien integrado que da una sensación de mayor frescor, muy frutal y con un final largo y elegante.

En Sevilla en la Calle Gandesa, 2, existe una singular y elegante tienda de vinos solo franceses. Su propietario Francisco Díaz, un amante y apasionado de los caldos vecinos le puso el nombre de "Le Coin Perdu", es decir, El Rincón Perdido, primero porque en esta ciudad no existe un lugar como este y segundo por que se ubica en un auténtico rincón de la ciudad romana de Sevilla, en una bocacalle de la C/ Alhondiga, antiguo Cardo Maximun en dicha época. En este rincón Francisco nos asesoro sobre los vinos y champange francés que utilizamos en esta última cata del año.

Le Coin Perdu es un lugar muy recomendable para hablar y adquirir los extraordinarios vinos franceses. Como dice su propietario, Le coin no es sólo una tienda es sobre todo "un ocio sostenible".

Y en una esplendida mañana de domingo por lo cual la terraza de la Peña Bética "El Clavel" ofrecía un espacio muy apropiado para que el comité de cata de Apoloybaco pudiera dar cuenta de estos vinos y champanges de dos importantes denominaciones de origen francés: La Champagne y la D.O.C. Cotes du Roussillon. Y acompañada de la D.O española Ycoden-Daute-Isora.

Antes de continuar con el siguiente champange y para no saturar nuestros sentidos, pusimos por medio un tinto, como no podía ser de otra manera en esta ocasión, también fue francés: Domaine Lafague. Le vignon 2004. Un tinto que ya catamos en otra ocasión en concreto en diciembre del año 2011.

LE VIGNON. 2004. Domaine Lafage. Pertenece a la D.O.C. Cotes du Roussillon. Elaborado con las variedades Syrah (30%), Cariñena (55%) y Murviedro (15%). Dos años después de la primera cata, continua mostrando su potencialidad y su extraordinaria evolución en botella. Ha mejorado en nariz que es muy seductora, se aprecia la frambuesa, las cerezas, la vainilla y sobre todo el cacao y las notas balsámicas. Al paladar ha tomado con los años mayor complejidad, mostrando una ffruta densa, con toques minerales y especiados, con un tanino aterciopelado, con un final prolongado. Un vino que hace honor a los 93 puntos Parker y que le quedan aún varios años de gran vitalidad.

Durante la cata, como en otras ocasiones el amigo Pepe, cocinero y camarero de la peña nos ofreció algunas de las tapas que con arte y sabiduría elabora para sus peñístas y clientela. Queríamos saber como maridaba un vino tan francés como el champagne y un plato tan español y andaluz como es el potaje de garbanzos. Y como decimos por aquí. "Quillo de puta madre", a lo mejor no es esta una de las definiciones mas gastronómicas que digamos, pero seguro que todo el mundo lo ha entendido, bueno a lo mejor algún "gabacho" se queda algo pasmado sin entender muy bien que significa.

También acompañamos los vinos con queso viejo y algo de chacina y la verdad cada día estamos mas convencidos que el Champagne y los Cavas si son buenos maridad con casi todo y sirven para acompañar cualquier evento gastronómico de principio a fin.

El último champagne de la cata, una perla de la Champagne francesa: Larmandier-Bernier Blanc de Blancs Vieille Vigne de Cramant Grand Cru 2006. Pierre y Sophie Larmandier sus actuales propietarios cuentan con unas 15 hectáreas de cepas en la localidad de Vertus. Cepas cn una edad comprendida entre los 48 y 75 años.

Elaborado con la variedad chardonnay, el vino base permanece un año con sus lías y después tienen una crianza en bodega de un mínimo de cinco años. Por recomendación de Francisco, el propietario de "Le Coin Perdu" antes de pasar a su cata lo dejamos un tiempo para que se abriera y lo tomamos en copas anchas. De color amarillo brillante, ofrece una nariz muy expresiva y compleja, con notas de frutos blancos y flores, junto con los aromas a bollería, cierta mineralidad y especies, un auténtico tiovivo aromático. En boca es fresco, franco, muy vivo una acidez deliciosa que se integra a la perfección con el carbónico, de textura cremosa, pero potente, se aprecia la mineralidad del terroir de la Cramant, con un final muy duradero y prolongado.

Después de un buen rato de charla y comentar las distintas sensaciones que nos habían dejado los vinos catados, todas ellas fueron de grandes elogios y sobre todo de una experiencia muy enriquecedora baquicamente hablando. Nos pareció conveniente degustar un vino blanco dulce de la D.O. Ycoden-Daute-Isora de la isla de Tenerife en el municipio de La Guancha; el Bodegas Viñamonte. 2010, elaborado principalmente con la variedad Listan blanco, la fermentación en acero inoxidable hasta conseguir 30 g./l. de azúcares residuales. Su color es amarillo pálido y ribetes verdosos, en nariz destaca la fruta madura, confitada y suaves toques herbáceos, en boca es suave, fresco, buen equilibrio entre la acidez y el alcohol, dulce pero no goloso.

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